Que una tarde, al leerme,
necesites buscar entre las páginas
una rosa olvidada que
no existe.
Y al no encontrarla,
silenciosamente,
te asomes angustiada a
la ciudad,
y veas por vez primera
que el acero y los
hombres son ceniza.
Que la calle es un río
de palabras marchitas.
Que siempre que se mira
bien el mundo
se asiste al acabar
alguna cosa.
Y que a pesar de todo,
muy en el fondo,
inexplicablemente,
es hermoso ser hombre hacia la muerte.
es hermoso ser hombre hacia la muerte.
Poesías Inéditas (en UniVersos)
Edició no venal de Grupo 10 (llibreries de qualitat)
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